El FMI avala el fin de los subsidios a las gasolinas y el diésel, pero no pide eliminar el del gas de uso doméstico

El Gobierno de Daniel Noboa ya hizo la tarea que el FMI pedía: eliminar los subsidios más distorsivos y regresivos, como los de las gasolinas y el diésel. Pero el subsidio al gas de uso doméstico, que beneficia sobre todo a los hogares más pobres, no está incluido en el acuerdo de financiamiento ni figura en los planes de ajuste hasta 2028. Lo único que se podría revisar es el subsidio al GLP que usan taxis dentro del sector automotriz.

REALIDAD. El gas de uso doméstico tiene un subsidio estatal que se va a mantener

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sido claro desde que arrancó el programa de financiamiento con Ecuador: los subsidios a los combustibles deben reformarse, pero con prioridad en aquellos que más distorsionan la economía y benefician a los sectores de mayores ingresos.

Esa recomendación se tradujo en hechos. Desde 2024, el Gobierno de Daniel Noboa desmontó los subsidios a las gasolinas extra y ecopaís, y en septiembre de 2025 hizo lo mismo con el subsidio al diésel, una medida registrada por el propio FMI como un avance clave dentro de la consolidación fiscal.

El informe técnico del FMI, publicado el 29 de octubre de 2025 tras la tercera revisión del programa, recoge textualmente estas acciones y celebra su impacto en el equilibrio de las finanzas públicas. “En septiembre de 2025 alineamos los precios del diésel con los internacionales, tras haber eliminado subsidios sectoriales y ajustado las gasolinas de bajo octanaje”, señala el documento oficial.

Pero el mismo informe no incluye ninguna instrucción, meta ni recomendación para eliminar o reducir el subsidio al gas de uso doméstico (GLP). El FMI solo pide transparencia, es decir, que el Gobierno reporte cada mes el gasto total en subsidios dentro del cálculo del déficit no petrolero (non-oil primary balance). En otras palabras, el GLP aparece como un rubro a contabilizar, no como un subsidio a desmontar.

Gas de uso doméstico : un subsidio caro, pero socialmente clave

El subsidio al gas doméstico representa un gasto alto para el Estado, entre $700 y $870 millones anuales, pero también tiene un fuerte impacto social positivo, sobre todo en zonas rurales y en los hogares de bajos ingresos que dependen de ese combustible para cocinar o calentar agua.