
Un concurso de fotografía, impulsado por la Vicepresidencia de Ecuador, evidenció parte de la cultura, raíces y realidades que existen en el país. Los autores de algunas imágenes destacan los mensajes y sentimientos que la fotografía les permite transmitir.
Más de 100 personas participaron en el concurso de fotografía que organizó la Vicepresidencia de Ecuador este año, en el marco de la iniciativa Ecos de Identidad. Hubo tres finalistas y dos de ellos comentan el significado de las imágenes que capturaron y la importancia de evidenciarlas.
Las fotografías finalistas son parte de una exposición que está abierta al público, de 11:00 a 14:00 de lunes a viernes, en el edificio de la Vicepresidencia, ubicado en la calle García Moreno N10-43, entre Chile y Espejo, en el Centro Histórico de Quito.
La fotografía es una forma de conservar la memoria cultural de Ecuador
Álvaro Sevilla Argudo es diseñador gráfico editorial y fotógrafo de Ecuador. Es autor del fotolibro sobre la Diablada de Píllaro y del libro Identidades. Obtuvo el primer lugar en el concurso.
La fotografía fue tomada en Tonchigüe, una parroquia rural de la provincia de Esmeraldas, hace unos años. Muestra a un hombre vendiendo cocos en un triciclo de carga.

“Me impulsó a realizar aquella fotografía mi incesante búsqueda de respuestas a preguntas que me hago sobre la condición humana y sobre nuestra capacidad de resiliencia frente a las adversidades y los momentos complejos”, comenta Sevilla.
“Coincidir con un hombre trabajador, humilde y sencillo llamó particularmente mi atención. Pero fue, sobre todo, su sonrisa sincera y espontánea la que me llevó a acercarme y establecer ese breve contacto que finalmente quedó registrado en la imagen. Buscaba conectar con aquella historia”, relata.

Sevilla comparte los sentimientos que le produjo la escena que luego inmortalizó con su cámara: “Sentí principalmente respeto y empatía. Cuando uno fotografía a una persona debe existir una conciencia de que está entrando, aunque sea por un instante, en la vida de otro ser humano”.
Como profesional con cerca de 40 años de trayectoria, dice que lo importante es que la fotografía nunca convierta a la persona fotografiada en un simple objeto. “Me parece importante mostrar estas historias, especialmente a los jóvenes que pueden sentirse atraídos por caminos aparentemente más fáciles, pero que terminan conduciendo a la violencia y a actividades ilícitas”, refiere.